LA ARGENTINA DEL DISLATE

Si ya era un dislate jugar la final del torneo clausura entre Huracán y Vélez por el contagio que, se supone, puede provocar la gripe “A”, a raíz de la aglomeración que no permite guardar la distancia mínima recomendada para el no contagio de las personas, el colmo del mismo se produjo cuando a los 19 minutos del primer tiempo, en Liniers, una violenta granizada obligó al árbitro Gabriel Brazenas a suspender el encuentro y enviar a los 22 jugadores a los vestuarios, mientras el público en las tribunas intentaba protegerse de la mejor forma posible, hasta que la tormenta pasara. Quizás alguien desde el más allá, intentó enviarles un mensaje ante tan ciclópeo disparate.
Mientras tanto la policía, que ya está acostumbrada a que los delincuentes futboleros le tiren piedras de todo tipo y color, esta vez quedó sorprendida… jamás esperó que hoy, las piedras, llegaran desde las nubes.
Fotografía: diario “La Nación”
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