06 febrero 2009

Recordando a Samuel Huntington

10 AÑOS DESPUÉS DE LA GRAN DEPRESIÓN DE 1929 ESTALLABA LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL QUE SEGÓ LA VIDA DE 50 MILLONES DE VIDAS.
¿SE REPETIRÁ LA HISTORIA?

La tensión que desde hace más de medio siglo enfrenta a las dos Coreas llegó al limite del conflicto armado. Corea del Norte informó que rompe todos sus acuerdos con Corea del Sur y advierte sobre la posibilidad de un nuevo enfrentamiento naval con su país vecino después del choque que tuvo lugar en 2002.
La tensión llegó a "tal extremo" que "las relaciones entre ambas Coreas se sitúan al borde de una guerra ", afirman los medios de comunicación de Pyongyang. "No hay ningún modo de mejorar las relaciones", aseguró la agencia oficial de noticias norcoreana, KCNA, citando al Comité para la Reunificación Pacífica de Corea. Hasta aquí la información publicada en el diario “El País” de España el viernes 30 de enero de 2009.

LA IMAGINARIA GUERRA PLANETARIA DE HUNTINGTON

Una guerra a escala planetaria en la que participaran los estados centrales de las principales civilizaciones del mundo es improbable pero no imposible, dice Samuel Huntington en su libro “El Choque de Civilizaciones”. Una guerra así podría producirse a partir de la intensificación de una línea divisoria entre grupos de diferentes civilizaciones, entre los que se encontrarían musulmanes por un lado y no musulmanes por el otro. La gravedad de la guerra se hace mas profunda si los aspirantes musulmanes a un Estado Central rivalizan en proporcionar asistencia a sus correligionarios dispuestos a la lucha. Otra fuente peligrosa para desatar una guerra a nivel mundial entre civilizaciones es el cambiante equilibrio de poder entre las civilizaciones y sus Estados Centrales. A lo largo de la historia dichos cambios produjeron guerras significativas. Si continuara el ascenso de China y su seguridad en si misma, “el mayor actor en la historia del hombre”, aclara Huntington, ese ascenso ejercería una tremenda presión a principios del siglo XXI.
¿Como podría desatarse una guerra entre los EEUU y China? Supongamos que es el año 2010. Las tropas Norteamericanas salieron de Corea ya que se reunificó - hasta ahora aquí se equivoca Huntington - y los EEUU redujeron su presencia militar en Japón.
Taiwán y China llegan a un acuerdo por el que el primero conserva su independencia de facto pero reconoce explícitamente la soberanía de Pekín. Con la anuencia del “gigante” Taiwán es admitido en la ONU siguiendo un modelo parecido al de Ucrania y Bielorrusia en 1946. La explotación de los recursos en el Mar de China Meridional avanza rápidamente, pero en algunas zonas que se encuentran bajo el control vietnamita, dicha explotación esta en manos de empresas estadounidenses. China anuncia que va a ejercer el control pleno y total del mar, cuya soberanía reivindicó desde siempre. Los vietnamitas resisten, se producen combates entre buques de guerra de ambos países hasta que China invade Vietnam, vengándose de la humillación sufrida en 1979. Vietnam le pide ayuda a EEUU. Los chinos lanzan una advertencia para que EEUU no intervenga.
Estados Unidos no acepta la conquista China sobre Vietnam. Japón y las demás naciones de Asia no saben que hacer. EEUU envía al Mar de China una de las pocas fuerzas expedicionarias y un portaaviones. China lo toma como una violación de aguas territoriales y ataca.
Las tratativas de la ONU y del Primer Ministro Japonés fracasan y la guerra se extiende a otros lugares de Asia. Japón no le permite a EEUU la utilización de sus bases allí instaladas para atacar a China. Mientras tanto desde Taiwán y desde el continente los submarinos y aviones chinos destrozan barcos e instalaciones norteamericanas en el este asiático y sus fuerzas de infantería ya entraron en Hanoi y ocupan Vietnam.
China y EEUU poseen misiles nucleares, se produce un implícito punto muerto y estas armas no son usadas en la primera fase de la guerra.
La oposición a la guerra es particularmente fuerte en el sudoeste norteamericano que se encuentra dominado por los hispanos. La gente y los gobiernos estatales dicen: “esta no es nuestra guerra” e intentan optar por seguir el ejemplo de Nueva Inglaterra en 1812.
Pero la guerra ya se extendió a otros lugares del mundo; La India ataca a Pakistán. Pakistán, Irán y China se unen y La India queda combatiendo contra fuerzas iraníes bien pertrechadas y las guerrillas pakistaníes.
Por otro lado se exacerban los movimientos antioccidentales y los pocos gobiernos prooccidentales que quedaban en los países árabes y en Turquía caen uno a uno derribados por movimientos islamistas potenciados por los últimos grupos del auge demográfico de jóvenes musulmanes.
El antioccidentalismo provocado por la debilidad occidental lleva a los árabes a perpetrar un ataque a gran escala sobre Israel que la sexta flota de los EEUU, muy reducida, no puede detener.
Pero falta un gran Jugador: Rusia. Al comienzo de esta guerra, pergeñada por la imaginación de Huntington, China y Rusia habían concretado un pacto de seguridad mutuo - algo parecido al pacto entre Hitler y Stalin - a pesar de esto, cuando Rusia vislumbra una dominación absoluta de China en el este asiático, Moscú comienza a adoptar una posición antiChina. China reacciona y ocupa militarmente Vladivostock, el valle del río Amur y otras zonas claves de Siberia central, mientras que se producen alzamientos en Mongolia a la cual China había puesto bajo el régimen de “protectorado”.
Sin poder conseguir petróleo en los países árabes, Occidente pasa a depender de las fuentes de crudo rusas, caucasianas y centroasiáticas, esto hace que Occidente intente tener a Rusia de su lado.
EEUU pide ayuda a sus aliados europeos, estos ofrecen ayuda diplomática y económica pero no militar.
Sin embargo, China e Irán temen que los países occidentales terminen ayudando a EEUU, como EEUU ayudó a Gran Bretaña y Francia en las ultimas dos guerras mundiales. Para evitar que esto suceda China e Irán colocan secretamente en Bosnia y Argelia misiles nucleares y advierten a las potencias europeas que se mantengan fuera del conflicto.
Los servicios norteamericanos detectan el despliegue y lo comunican a la OTAN, sin embargo antes que la OTAN actúe, Serbia, en pos de recuperar su papel de defensora del cristianismo contra los Turcos, invade Bosnia, Croacia se le une y entre los dos ocupan Bosnia, se apoderan de los misiles, se reparten el país y retoman la limpieza étnica que habían suspendido a fines del siglo XX. Albania y Turquía intentan ayudar a los bosnios, Grecia y Bulgaria se preparan para invadir a Turquía Europea y el pánico estalla en Estambul cuando los turcos escapan a través del Bósforo. Un misil con cabeza nuclear es lanzado desde Argelia e impacta y explota en las afueras de Marsella. La OTAM lanza un furioso contraataque contra objetivos norteafricanos.
De esta forma EEUU, Europa, Rusia y La India se ven envueltos en una guerra a nivel mundial contra China, Japón y la mayor parte del Islam. ¿Como terminaría una guerra así? Los dos bandos poseen arsenal nuclear y, si este no fuese usado en forma ínfima, todos los países de uno y otro lado quedarían destruidos. Si la disuasión mutua funcionara el agotamiento de ambos bandos podría llevar a un armisticio negociado que, sin embargo, no resolvería el problema fundamental: la hegemonía china en el este asiático. Occidente podría intentar derrotar a China mediante el uso de su poder militar convencional. Pero el alineamiento de Japón con China dá a ésta una protección que impide a los EEUU usar su poderío naval contra centros de población e industria chinos situados a lo largo de la costa. La solución es acercarse a China desde el Oeste. La OTAN dá la bienvenida a Rusia como miembro y coopera con ella para impedir los ataques chinos en Siberia, mantener el control ruso sobre los países musulmanes productores de petróleo y gas de Asia Central y promover insurrecciones de tibetanos, uighures y mongoles contra el dominio chino. También se movilizarían y desplegarían gradualmente hacia el este en Siberia, fuerzas occidentales y rusas para el asalto final a través de la Gran Muralla hasta Pekín, Manchuria y el corazón del país han. Sea cual fuese el resultado inmediato esta guerra planetaria de civilizaciones, la mutua devastación nuclear, una pausa negociada como resultado del agotamiento de ambos bandos o la marcha final de fuerzas rusas y occidentales hasta la Plaza de Tiananmen, el resultado más claro a largo plazo sería la decadencia del poderío económico, demográfico y militar de todos los grandes contendientes. Después de siglos que el poder pasó de Oriente a Occidente y luego de Occidente a Oriente, ahora se desplazaría de Norte al Sur. Amplios sectores de la opinión pública norteamericana culpan del grave debilitamiento de los EEUU a la estrecha orientación occidental de las elites - blancas, anglosajonas y protestantes - y los líderes hispanos llegan al poder apoyados por la promesa de una amplia ayuda de un plan tipo Marshall procedente de los países latinoamericanos que habrían quedado al margen de la guerra y se encuentran en pleno auge económico. En Asia con China, Japón y Corea, desvastadas, el poder también se desplaza hacia el sur e Indonesia, que habría permanecido neutral, se convierte en el estado dominante y bajo la guía de consejeros australianos pasa a determinar el curso de los acontecimientos desde Nueva Zelanda, al este, hasta Birmania y Sri Lanka, al oeste y Vietnam al norte. Todo esto presagia un futuro conflicto con la India y con una China restablecida. En cualquier caso el centro de la política global, aquí también, se desplaza hacia el sur.
Si esta hipótesis le parece al lector una fantasía insensata e inverosímil, todo es inútil. Esperemos que ninguna otra hipótesis de guerra planetaria entre civilizaciones tenga mayor verosimilitud. Sin embargo, lo más verosímil y más inquietante de esta hipótesis es la causa de la guerra: la intervención del estado central de una civilización (EEUU) en una disputa con el estado central de otra civilización (China) y un estado miembro de dicha civilización (Vietnam) puede desatar una guerra a nivel mundial.
Para evitar esas guerras entre civilizaciones es preciso que los estados centrales se abstengan de intervenir en conflictos que se produzcan dentro de otras civilizaciones. Esta es una verdad que a algunos estados, particularmente los EEUU, sin duda, les resultará difícil de aceptar. Esta norma de abstención, según la cual los estados centrales deben evitar intervenir en conflictos dentro de otras civilizaciones, es el primer requisito de la paz en un mundo multicivilizatorio y multipolar. El segundo requisito es la norma de mediación conjunta, según la cual, los estados centrales negociarán unos con otros la contención o interrupción de las guerras de línea divisoria entre estados o grupos de civilizaciones.

Quizás Samuel Huntington haya errado en alguno de sus puntos, el que esto escribe no tiene los conocimientos necesarios sobre un tema tan complejo para afirmarlo o negarlo, lo que no deberíamos olvidar es que diez años después de la gran depresión de 1929 estalló la Segunda Guerra Mundial, la cual segó la vida de más de 50 millones de personas, entre ellos, los que murieron en Hiroshima y Nagasaki donde por primera vez en la historia de la humanidad se utilizó armamento nuclear. Hoy el mundo se encuentra sembrado de misiles con cabezas nucleares mucho más potentes que la tristemente famosa ‘Little Boy’ y, casi podríamos decir, que están al alcance de la mano de cualquier nación que los quiera adquirir.


NOTA: Esto es una sinopsis del capituló donde Samuel Huntington imagina como sería una guerra a nivel planetario en su libro “El Choque de Civilizaciones”.
Se respetó al máximo la traducción original de la obra aunque en determinados pasajes se obviaron algunos párrafos, se cambiaron algunos términos y en otros se modificó la puntuación para hacerla más ágil, sin que por ello se modificara el contenido de la misma.

Entre otras actividades Samuel Huntington fue profesor de Ciencias Políticas y Director del John M. Olin Institute for Strategic Studies de la Universidad de Harvard, hasta que en 1977 pasa a formar parte del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Huntington nació en EEUU el 19 de abril de 1927 y murió el 24 de diciembre de 2008.

“El Choque de Civilizaciones” - Editorial Paidós
Traducción: José Pedro Tosaus Abadía
Revisión Tecnica: Rafael Grasa
Primera edición en Argentina 1997
Quinta reimpresión 2001




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